¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

Estamos en septiembre, momento de apuntarse al gimnasio, de empezar la dieta, de tener la conversación pendiente con el jefe o con el compañero para empezar bien el “curso”, de establecer las rutinas en casa que nos permitirán conciliar definitivamente la vida familiar y laboral…

Antes de llegar a las Navidades habremos abandonado muchos de nuestros propósitos, miraremos septiembre con indulgencia y pensaremos…¡me pilló el toro, a ver si en enero me pongo!

Juan Ferrer lo explica en su magnífico artículo Gestión del cambio: el sistema inmunológico emocional. Boicoteamos incluso los cambios que queremos hacer porque nuestro compromiso consciente, el cambio deseado, puede estar en discrepancia con un compromiso oculto inconsciente. Su ejemplo me gusta mucho dice que es como poner un pie en el acelerador y otro en el freno.

¿No has tenido nunca esa sensación?

Lo interesante es identificar ese compromiso oculto y sacarlo a la luz, de esa manera veremos si el cambio deseado es realmente bueno para nosotros.

Conozco una persona que lleva años diciendo que quiere aprender bien inglés. Lo necesita para su trabajo, en su día a día, y además, piensa que si dominara ese idioma sus condiciones laborales y puesto podrían mejorar, además le atrae la posibilidad de viajar y tener la confianza de desenvolverse en inglés. Todos estos argumentos son validos y razonables. No obstante, pasan los años, varios cursos, algunos abandonados, profesores distintos, buenos propósitos y pequeños avances, pero sigue con su mismo deseo: Quiero aprender bien inglés.

Ferrer dice “si no entendemos las razones que nos impiden el cambio incluso siendo beneficioso para nosotros estaremos en una batalla de contradicciones y esfuerzos inútiles”

El problema añadido a no conseguir lo que queremos es que además nos “culpamos” de no tener la fuerza de voluntad necesaria, de nuestra falta de determinación y eso puede minar nuestra autoestima tan necesaria para afrontar los cambios y retos con confianza.

¿Qué puedo hacer para ser consciente de mis compromisos ocultos?

  • Valida que el cambio que deseas es realmente importante para ti y acorde a tus valores. Casi todos los cambios requieren una inversión en tiempo y, a menudo, en otros recursos, ¿sabes qué inversión necesitas y aceptas lo que eso supone?

 

  • Revisa tus creencias en torno a lo que deseas. ¿Estás convencido de que no tienes oído para los idiomas? ¿Piensas que después de tanto tiempo ya nunca lo conseguirás?¿Aprender idiomas es aburrido? ¿Te mereces ese cambio?

 

  • Revisa tus miedos. Si sabes inglés, se te acaban las excusas para no solicitar el ascenso y ¿tienes miedo al rechazo? ¿Te da miedo la incertidumbre de ir una temporada a un país anglosajón? ¿tienes miedo al ridículo?

 

  • Revisa tus malos hábitos. ¿Dejas lo difícil para el final? ¿Prefieres que otros tomen las decisiones por ti? ¿Te gusta que te interrumpan? ¿Te centras en lo urgente y minimizas lo importante? ¿Tienes dificultad para reconocer y valorar tus avances?

Estas creencias, miedos y malos hábitos pueden estar ocultos y boicoteando todos tus esfuerzos. Si están a la luz, se pueden trabajar y descifrar los conflictos internos que nos frenan.

Por último, no olvides definir el cambio que quieres hacer como un objetivo SMART, es decir concreto, medible, alineado a tus valores, realista y delimitado en el tiempo así evitarás las excusas.

Y tú ¿qué cambio quieres hacer este año?

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