¿Y si el resultado no fuera lo más importante?

resultadosHace unos días, llegó a mis manos un artículo del coach francés Paul Devaux que hablaba de “dejar ir el resultado” y concentrarse en las acciones que nos van a llevar a ese resultado.  Me pareció muy obvio y a la vez muy fácil de olvidar.

Me explico, si yo quiero conseguir algo concreto, pongamos correr un maratón, aprender un idioma o ascender en mi trabajo, es importante definir ese objetivo,  como siempre decimos:

        de la manera más concreta posible

        sabiendo cómo vamos a medir nuestro progreso y a verificar que lo conseguimos,

        comprobando que es alcanzable y ecológico con nuestra vida y con nuestro entorno

         delimitado en el tiempo, es decir, con una fecha determinada

        y estableciendo los pasos que tenemos que dar para conseguirlo.

 Y una vez hecho esto lo que el señor Devaux propone es, déjalo ir y concéntrate únicamente en los pasos que te van a llevar a alcanzar ese objetivo.

¿Qué acciones necesito llevar a cabo para conseguir correr una maratón? Poner un plan de entrenamiento, elegir la maratón que voy a correr, entrenar X días a la semana, cuidar lo que como, escuchar mi cuerpo, comprar ropa adecuada, contratar un entrenador personal … Todas son acciones que puedo empezar a hacer ahora y de las que me puedo ocupar independientemente de mi objetivo. 

Al actuar de esta manera, alejamos los pensamientos rumiantes sobre si lo conseguiremos o no, mantenemos a raya el miedo de no ser capaces porque cada acción convoca nuestra capacidad.

¿Qué acciones necesito para ascender en mi trabajo? Observar qué puesto me gustaría tener, qué características y competencias se necesitan para desarrollar ese trabajo, ponerlas en práctica, aprender algo nuevo si lo necesito, comunicar internamente mi aspiración.  Independientemente del resultado, todas estas acciones tendrán un efecto positivo en nosotros, no solo porque nos acercan a la meta sino porque además en el camino hemos puesto lo mejor de nuestra parte.

Quitarnos la presión del resultado es una excelente manera de enfocar nuestros objetivos. Por supuesto tenemos que dar un plazo para no pecar de exceso de acción y actuar sin saber a dónde nos dirigimos.  Cada 3 o 6 meses, pararnos a reflexionar y comprobar si estamos en el buen camino o si debemos corregir o cambiar nuestro planteamiento.

Así que te invito a plantearte un objetivo para este otoño, defínelo bien y  concreta cuales son los pasos que necesitas dar para alcanzarlo. Una vez hecho esto, olvídate de tu objetivo y pasa a la acción…¡AHORA!

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